El velo en los ojos del heredero de Santa Clara-MinhTrang

En la hacienda Santa Clara, en el Jalisco de 1842, la tristeza no entrĂł como un grito.

Se instalĂł como un sonido.

El crujido monĂłtono de una mecedora en el cuarto alto.

Los pasos de don Sebastián de un extremo a otro del corredor, secos, pesados, vacíos.

Y ese silencio demasiado grande para un recién nacido.

Porque el niño estaba vivo.

Respiraba.

AbrĂ­a los ojos.

Read More
Previous Post Next Post